En este fotolibro parto de la idea de utilizar imágenes que podrían considerarse “mal hechas” o de baja calidad, encontradas en mi teléfono; en esencia, mi álbum móvil funciona como archivo. Mi intención es jugar con las imágenes para generar interacciones visuales entre ellas. Quería que esta publicación evocara una sensación de nostalgia.